
Oscura soledad, noche negra de luna menguante, incompleta, bacía, sola….Luna triste, triste su vida destinada a fracasos, algunas de angustia, otras pocas de alegría. Aquella Señora Luna un día tubo un sueño, sueño que ella pensó seria su salvación a tan miserable vida, repugnante soledad, única misión en sus largas noches iluminar a aquellos desconocidos, quienes viven sus vidas sin mayores preocupaciones. La Señora Luna imagino en que una noche se ausentaría y no cumpliría su gran deber. Una noche dispuesta a hacer su cometido miro a la Tierra, aquejada por un llanto desolador y desconsolado, allí en la acera vio a una niña, su rostro reflejaba su angustia, La Señora Luna le pregunto: - ¿Por qué estas así pequeña humana? - porque esta vida no me entrega nada - ¿A que te refieres con “nada”? - toda mi vida es un desastre, no encuentro afecto en nadie, ni nada… La niña mira sus manos y ve como caen las pequeñas lágrimas de su rostro. - No llores así pequeña… - No puedo controlarlo he aguantado mucho, he soportado muchas humillaciones. - ¿Y tus padres? - Mis padres no tienen mayor preocupación por mi, solo les importa ellos mismos, su bienestar, sus lujos, la buena imagen para la sociedad. - No te preocupes pequeña que aquí estaré yo para cuidarte y darte afecto en las noches. En aquellas noches que estés triste, yo lo estaré también y para demostrarlo cambiare mi aspecto por ti, y en aquellas que estés feliz haré lo mismo, tu me llenaras, tu eres lo que me hacia falta para estar completa. Aquella noche las dos se acompañaron hasta la madrugada. Es así como ahora la Señora Luna tenia una nueva misión… acompañar a todo aquel que en noches de soledad necesitan de un apoyo incondicional.




No hay comentarios:
Publicar un comentario